sábado 20 de agosto de 2011

La revolución de los "lectores incompetentes" III

¿Hasta dónde pretende llegar el movimiento estudiantil? A estas alturas resulta evidente que "la recuperación de la Educación Pública" es un pretexto meramente retórico. Como he tratado de expresar en las anteriores entradas de este blog, en mi concepto, el movimiento estudiantil encubre una demanda equívoca que intenta cambiar un diseño político-económico, de manera irresponsable, sin hacerse cargo de atender al problema cultural de base. En este comentario pretendo ordenar mi diagnóstico y generar un piso temático para construir un debate de ideas; una práctica que -a la luz del tenor de algunos de los comentarios generados por "La revolución de los tarados I y II"- tiende a extinguirse en el llamado "Chile de hoy". Correcto o no, mi planteamiento se estructura sobre los siguientes ejes que, me parece, la mayoría de los comentadores de mis palabras tienden a dejar de lado, tanto en su defensa como en su ataque. Por otra parte, se me ha criticado que me refiera a quienes articulan este movimiento de manera despectiva e insultante. En mi concepto, el insulto lo valida quien lo recibe y no quien lo profiere; no obstante, estoy de acuerdo en que, en beneficio de los valores que me importa defender, me dirija a ellos con un concepto menos ofensivo. Por ello, me referiré a los paralizados y a los protestantes como a los "lectores incompetentes". Título menos polémico, sin duda; ojalá, fuera inexacto. Veamos:

1. La manifestación estudiantil es el resultado de un fenómeno complejo de reconfiguración del imaginario social que se expresa en una instrumentalización política irresponsable. No hay un proyecto serio, riguroso, pragmático o coherente que se haga cargo del alcance de la demanda. Con una lógica voluntarista, los dirigentes estudiantiles instrumentalizan un problema real -la crisis del sistema educativo chileno- para usarlo como catalizador de demandas sociales hijas de la hipocresía del ser nacional, que proyecta en la forma lo que no se atreve a corregir en la esencia. El carácter talibanesco del discurso de los dirigentes revela, por otra parte, que el fin no es obtener acuerdos, sino imponer una visión unilateral del problema y de la solución. En el manifiesto por la educación, paradójicamente, no existe ningún concepto que provenga de un análisis técnico del problema de la educación, sino que se hace entender que la crisis de la educación se soluciona con un cambio ideológico y político-económico. Es decir, se deja fuera el saber experto y se privilegia el eslogan que la masa puede enarbolar como emblema de lucha. No se trata de un cambio de paradigma, como se quiere hacer creer, sino que de un cambio en el eje del paradigma, que no es lo mismo.

2. Los cambios que persigue el movimiento corresponden a acciones de carácter político que, en un régimen democrático, considero que debieran ser articulados por los representantes democráticamente elegidos. Si éstos no están a la altura de la tarea encomendada, existen mecanismos de presión social para corregirlos, menos espectaculares que las protestas, pero más responsables, desde el punto de vista cívico, con el funcionamiento del país y su institucionalidad; estos mecanismos suponen una fiscalización más cercana y rigurosa del ciudadano-elector sobre sus representantes. Sin embargo, la opción de radicalizar el cuestionamiento al sistema democrático a través de protestas es más espectacular y, agrego, sirve mejor a los intereses ideológicos que se esconden bajo el movimiento y que buscan, a todo evento, desestabilizar al ordenamiento político en su conjunto. Por otra parte, el movimiento sirve para canalizar no sólo una posición crítica frente a un sistema social, sino también, una actitud antisocial, esto es contraria a los valores que estructuran ese orden social. Por eso digo que es absurdo hablar de "infiltrados": el movimiento no puede discriminar entre quienes quieren un cambio del sistema, de quienes buscan la destrucción del sistema o, incluso, quienes consiguen medrar con la crisis.

3. Un nuevo elemento, que me parece justo hacer ingresar al cuadro de análisis, es la incompetencia política del Gobierno para leer adecuadamente las claves del conflicto y, por otra parte, la falta de gestión política para presentar una adecuada respuesta. El Gobierno de la Coalición por el Cambio está atrapado en un esquema de psico-política que le ha impedido entender que el problema no se juega, ni siquiera, en el ámbito económico sino en el de las representaciones socioculturales. Para el mutante básico, jamás inscrito, nunca votante, los elementos esenciales que definen una democracia no existen; por ejemplo, las instituciones no tienen un valor en sí mismas (porque son demasiado abstractas), sino que se personalizan (para ser comprendidas) lo que, para la sensibilidad "Troll" imperante, equivale a decir se "demonizan"; este mutante, en su miopía, no alcanza a advertir que ésta es una crisis de sistema democrático chileno, y no del gobierno de Piñera. Freud se sobaría las manos al analizar el caso chileno: una sociedad adolescente que cree que "matando al Padre" logrará definir una identidad digna o, al menos, válida. En el otro extremo del espectro político, la Oposición, cegada por el oportunismo, la mediocridad y la incompetencia democrática, está contribuyendo a un desastre de proporciones cataclísmicas, porque tampoco está leyendo adecuadamente el hecho social. Señores del arco iris: este movimiento no terminará con la reinstalación de la señora Bachelet en 2014. Si triunfa la lógica de este movimiento, hasta aquí no más llegaron. Señor Escalona, señora Toha, señor Walker, señor Lagos ¿es que creen que la caída del gobierno de Piñera los pondrá a ustedes, como salvadores de la democracia, de nuevo en el poder? Ustedes son autistas, quizá resentidos, pero ¿también torpes?. Hagan un gesto que tal vez no sea notado por el tipo de la calle, probablemente hasta sean malentendidos, y apoyen la institucionalidad democrática por la que ustedes mismos, dicen, se jugaron en su momento. Dennos un "mentis" a quienes creemos que están más interesados en el poder que en el país. Entiendan que una revolución no son sólo palabras: en ellas ruedan cabezas y las vuestras también pueden amontonarse en canastas, junto con las de un montón de gente que prefiere asesorarse por expertos, que les dicen cualquier cosa menos la verdad.

4. Los medios de comunicación han cumplido un rol clave en la construcción de esta crisis. La propaganda "revolucionaria" insiste en el eslogan de que "los medios desinforman porque sirven a los intereses del capital"; sin embargo, al capital le interesa, esencialmente, aumentar el capital y la crisis vende mucho más que la defensa de este u otro orden social o político. Además, el surgimiento de las nuevas tecnologías de la información hacen imposible, salvo que estemos en Cuba o en China, que haya un control de lo que la gente pone en Twitter, en Facebook, en Blogs como éste. Donde, dicho sea de paso, el bullying, el ataque visceral, la descalificación a través del insulto y/o la burla, son los mecanismos de control predominantes de un Poder no económico, sino social y cultural: la sociedad de los trolles hipertecnologizados. La naturaleza de estos ataques responde a la pasión del rechazo al hombre, más que al análisis crítico de las ideas, como pueden leer quienes revisen algunos de los comentarios que han suscitado mis reflexiones. Hoy día, el criterio editorial no existe y tiene cabida cualquiera que se dé la maña para ocupar un espacio, como este mismo blog lo demuestra. Lo curioso es que ante esta liberalidad en la oferta, existe una intolerancia en la demanda que determina que lo que realmente venda sea, siempre, "más de lo mismo", aquello que mima lo que la gente quiere saber, no aquello que lo desafía. El anquilosamiento intelectual hace que la gente repita eslóganes, hoy día, absurdos: "El Mercurio miente" ¡Por cierto! ¡Pero también el The Clinic! Todo medio configura una versión de la realidad que depende de una intención comunicativa y de un estilo valorado por el receptor. En otras palabras, ningún medio "dice la verdad", sino que construye una versión de ella, a la medida de sus intereses y de los de su público lector: los medios dicen lo que su público quiere recibir. Pero la lógica de la satanización -y la de la victimización- son políticamente mucho más redituables, porque la gente NO TIENE FILTRO INTELECTUAL y tiende a dejarse llevar por las emociones.

5. Otro elemento nuevo: asistimos a una crisis del paradigma valórico que dio sentido a aquello que se entiende por Estado-Nación. Trágicamente, lo que está en crisis hoy es el concepto de Ser Humano. Los valores humanistas del siglo XVIII que inspiraron las revoluciones francesa, norte y latinoamericana e, incluso, los movimientos sociales de la década de los '60 del siglo pasado no son los valores que inspiran este movimiento. Porque antes que "Libertad, Igualdad y Fraternidad", está el valor del respeto al Ser Humano y a su capacidad para actuar racionalmente y, como he señalado, la racionalidad y el respeto no caracterizan precisamente a este movimiento. Es más: reclaman por una mejora en la educación, pero rechazan a los intelectuales. ¿Es que transformarán la educación en un amaestramiento? ¿Estamos ante el imperio del "Saber-Hacer"? ¿Dónde está, entonces, la diferencia? En lugar de los valores humanistas -decía-, se levantan los 3 valores predominantes de la sociedad contemporánea: el facilismo, la rapidez y la entretención. De ahí que se trate de un movimiento construido a punta de eslóganes -fáciles de memorizar y rápidos de distribuir- y entretenido, que no privilegia la discusión y el debate, y se complace en acciones pirotécnicas que evitan la exposición y el desarrollo de ideas. La parafernalia escamotea la argumentación y permite escenificar un estado de ánimo social: molestia, en el mejor de los casos, rechazo visceral al orden socio-político en la mayoría de los otros. ¿Y qué estado civilizado se estructura para contener estados de ánimo de la masa?

6. En mi concepto, este movimiento expresa un estado de ánimo que no es capaz de constituirse en ideas, que no acepta someterse al ejercicio del debate, que desconoce en su voluntarismo, o en su interés ideológico, las estrategias de la negociación y, consecuentemente, ha elegido ponerle la pistola al pecho a una sociedad atontada, que se exime de su responsabilidad en la crisis, aceptando la acción de los estudiantes o, por lo menos, validándola. Insisto ¿está contra el lucro, señor profesor? Pues renuncie a sus horas en esos colegios, liceos, institutos o universidades que lucran y súmese al movimiento social, con honestidad o, al menos, sin fariseísmo; en ese mismo sentido, jóvenes estudiantes, si quieren democratizar el acceso a la enseñanza, ¿por qué no avanzan camino, aprovechando el paro, y van a las poblaciones marginales a hacer clases de nivelación y preuniversitarios populares? Los estudiantes exigen y a cada exigencia le ponen el adjetivo "democrático" para que no se note la prepotencia o, por lo menos, la intolerancia. ¿Qué diálogo democrático puede hacerse sobre la base de exigencias y no de propuestas? ¿Qué diálogo democrático puede establecerse si, de entrada, se niega la validez del interlocutor? Tan mal se entiende el concepto de "democracia" que se validan las acciones de Hackers que apoyan el movimiento, saboteando las páginas web contrarias a su visión de la sociedad e imponiendo el terror en el mundo virtual. Dejémoslo en "Incompetencia lectora".

7.Ironías aparte, el dato estadístico del 80% de incompetencia lectora en el chileno promedio es, para mí, la piedra de tope de toda acción de cambio y transformación sociales. Es aquí donde se debe trabajar, como familia, como país y como sociedad; escribir estas ideas es mi manera de contribuir a generar un debate, a partir de un punto de vista que a unos podrá gustarles, quizá representarlos; a otros podrá ofenderlos y eventualmente repugnarles, pero alguien recogerá el guante y sostendrá algún punto o lo rebatirá, habiéndolo entendido. Desde mi punto de vista o en mi concepto (expresiones que uso recurrentemente para que se entienda que no me interesa sermonear, sino subrayar que es mi idea y que no pretende ser verdad dogmática o absoluta) un grupo social que reduce vastos conceptos al comodín de "la weá" es una sociedad de tarados, porque es incapaz de reconocer los matices de la realidad y de nombrarla de manera adulta; un grupo social que se refugia bajo eslóganes, que repite como mantras, evitando examinar su origen, su sustento y su alcance es una sociedad de gente boba, porque no entiende que las ideas tienen sutilezas y no corresponden a un orden de blanco y negro; un grupo social que defiende valores de modo nominal, "en la medida de lo posible", y no es capaz de llevarlos a la práctica más allá de su comodidad o de sus intereses, es una sociedad hipócrita y poco confiable. Una grupo social que considera que la educación es responsabilidad de instituciones y dispensa a la familia (uni o biparental; hetero u homosexual) de su tarea formadora para, absurda, complacerse en la banalidad, la estupidez y el materialismo, no puede estar a la altura del sueño que declara. Un grupo social que no valora el sistema político que se ha dado para gobernarse y que, con absoluta irresponsabilidad cívica, se exime de jugar el juego democrático para hacer que el sistema funcione y, en vez de ello, se complace en celebrar su crisis sin ofrecer ningún proyecto serio, razonable y coherente que lo reemplace, es una sociedad condenada al fracaso.

Estoy hastiado de vivir entre trolles que creen merecer atención sólo porque escriben en mayúsculas y putean con frenesí y también estoy cansado de escuchar o leer a gente pusilánime que no se atreve a decirle "NO" a la masa y cierran los ojos, esperando que pase el chaparrón. Ahora vendrá el Paro Nacional y después, seguramente, marchas, protestas,funas y caceroleos. Si usted no está de acuerdo con este escenario, pues haga algo concreto: diga que No está de acuerdo y dé sus razones. Y si usted quiere un cambio y una renovación, le repito las palabras del doctor Johnson: "Caballero, no levante tanto la voz: mejore los argumentos".-